¿QUÉ OCURRIRÁ TRAS LA MUERTE DE FIDEL CASTRO?

CONVERSACIÓN EN LOS FUNERALES DEL COMANDANTE

Carlos Alberto Montaner


Número 1, 28 de enero de 2007


INTRODUCCIÓN

EL HEREDERO

TRES SOFISMAS Y UNA VERDAD OCULTA

LAS RAZONES DEL CAMBIO

LA ALTERNATIVA BOLIVARIANA

EL MODELO CHINO

¿CAMBIAR EN QUÉ DIRECCIÓN?

EL DESTINO DE LAS INSTITUCIONES Y DE LOS LOGROS

LA TRANSFORMACIÓN ECONÓMICA 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿CAMBIAR EN QUÉ DIRECCIÓN?

¿Cómo se pasa de la apertura al cambio?

La experiencia muestra que hay varias formas de pasar de la apertura al cambio. Una forma sencilla es preguntarle al pueblo si desea cambios. De alguna manera, es lo que sucedió en
Chile con el referéndum que abrió el camino a las elecciones generales, y lo que ha propuesto
el ingeniero Osvaldo Payá en el Proyecto Varela con el respaldo de miles de firmas. En España las cosas sucedieron de otro modo: el gobierno llevó a cabo una suerte de discreto diálogo con
la oposición y luego el parlamento modificó las leyes y le dio paso al multipartidismo. En Polonia, el gobierno convocó a unas elecciones parlamentarias en las que la oposición podía optar por
un número limitado de diputados, pero el respaldo a los demócratas fue de tal naturaleza que el régimen comunista se desplomó.

¿Hay algún elemento común a todas las transiciones?

En general, todas las transiciones son diferentes y en todas se observa una clara e inevitable tendencia a la improvisación, pero hay dos rasgos comunes que las vinculan: primero, el reconocimiento de que existe una oposición o, simplemente, otras voces que tienen el derecho
a existir; y, segundo, la admisión de que estas personas pueden y deben participar en la vida pública del país. A partir de la aceptación de estos dos elementos se abre un sinfín de posibilidades, pero todas en algún momento necesitan legitimarse en las urnas. En definitiva,
sólo hay dos formas de organizar la convivencia: la imposición arbitraria de la fuerza
(que es lo que se ha hecho en Cuba durante casi medio siglo con los nefastos resultados que todos conocemos), o mediante mecanismos democráticos de consulta. La democracia es el método ideal para propiciar los cambios pacíficos. No suele ser un método rápido ni es totalmente eficiente, pero es el mejor que se conoce.

¿Por qué los comunistas cubanos tolerarían un cambio de esa naturaleza?

Porque los comunistas cubanos no son muy diferentes a los checos, polacos o alemanes.
Ellos comprenden que también saldrán ganando en la medida en que cambien una manera de actuar que ha resultado contraproducente. Los comunistas cubanos saben que en el país hay
una profunda inconformidad con el sistema. Una parte sustancial de los ex comunistas polacos, rusos, rumanos y eslovenos se transformaron en socialdemócratas o se integraron a otras corrientes ideológicas y eventualmente lograron volver el poder. Los sandinistas consiguieron ganar las elecciones y regresar al gobierno dentro de las reglas del juego democrático.
La verdadera democracia no le cierra la puerta a nadie. Los comunistas cubanos saben que
hay vida más allá de la derrota política.

¿Y si el pueblo cubano deseara continuar con un sistema colectivista de partido único?

En realidad, son muy pocas las sociedades comunistas que han insistido en el viejo sistema si
se les ha dado a las personas la oportunidad de elegir el pluralismo político y las libertades económicas. Aparentemente, esto sólo ha sucedido en Moldavia, que es una excepción muy particular, y en algún otro territorio ex soviético del Asia central. En todo caso, el principio
rector de la democracia es el acatamiento a la voluntad de la mayoría, siempre que se ajuste a
la ley y se respeten los derechos de las minorías. Lo importante es que la totalidad de la sociedad cubana asuma el control de su destino.

Imagínese un escenario en el que comienzan los cambios

Con los presos políticos liberados y las asociaciones políticas legitimadas, la oposición se presenta a las elecciones con candidatos propios y un número sustancial de demócratas
hace campaña y llega a la Asamblea Nacional del Poder Popular y a otros órganos legislativos para luchar por el sistema político en el que creen. Esa es una variante del modelo polaco.

Imagínese otro

La ANPP convoca a un referéndum para decidir si se admite un cambio de sistema, pero, naturalmente, permite que la oposición acceda a los medios de comunicación y haga una
vigorosa campaña en defensa del cambio. Algo parecido ocurrió en Chile.

Piense en una tercera opción 

La española: el propio parlamento hace los cambios necesarios y luego convoca a elecciones generales y toda la variedad política del país queda reflejada en el parlamento.

¿Cuál es el mejor?

Nadie lo sabe. Todas estas opciones son imperfectas y están llenas de incertidumbre.
Lo importante es que los agentes de cambio no minen inútilmente el campo político.
Lo fundamental es recurrir a las soluciones racionales.

 ¿Bajo qué leyes se hace esto?

Bajo las que existen. Todas las transiciones acaecidas en el este de Europa se hicieron enmendando constituciones muy parecidas a la cubana actual, dado que todas se fundamentaban en el texto constitucional soviético de 1936. Una vez iniciado el proceso de cambio y ya dotados de un parlamento plural se puede pensar en una nueva constitución, como sucedió en España
en 1978.

¿Y qué ocurriría con los ajustes de cuenta o las responsabilidades penales por los atropellos cometidos durante la dictadura?

La experiencia en Europa, e incluso en América Latina, indica que las sociedades pos-dictatoriales están más interesadas en salvar el futuro que en revisar el pasado. En España, además de decretar una amnistía para los presos políticos, se practicó una especie de amnesia voluntaria. También es posible, y quizás sea conveniente, convocar a un referéndum para que
la sociedad decida si quiere perdonar todas las violaciones de la ley y los atropellos contra los derechos humanos desde 1952, cuando Batista dio su ilegal golpe militar, hasta el momento
en que se consulta a los cubanos. Lo probable es que la inmensa mayoría opte por el borrón
y cuenta nueva, aunque siempre quedará abierta la puerta para juzgar crímenes incalificables
de lesa humanidad, como el deliberado hundimiento del remolcador “13 de marzo”, en el que murieron decenas de personas, y entre ellas once niños, o el derribo criminal de las avionetas
de Hermanos al Rescate, cuando se vulneraron todos los acuerdos internacionales en materia
de defensa aérea, asesinando sin piedad a cuatro personas indefensas.

¿No es ésa una forma de estimular la impunidad?

No: es una forma de reconocer que la culpabilidad en los estados totalitarios recae sobre tantas personas que hace imposible recurrir a los castigos. La línea entre verdugos y víctimas es muy confusa. La víctima de hoy tal vez fue verdugo en el pasado. El verdugo de hoy acaso era una persona movilizada por el miedo que anteriormente había formado parte del grupo de las víctimas. Hay que empezar con rapidez la reconstrucción del país sin empantanarse en una peligrosa batalla que pudiera descarrilar la transformación que se necesita.

También se puede crear una comisión de la verdad

Se hizo en Sudáfrica con éxito, pero en Cuba acaso sea más difícil. En estos procesos hay
varias verdades conflictivas y contradictorias que se entrelazan y confunden. El que para algunos es, por ejemplo, un héroe internacionalista, para otros puede resultar un terrorista que intervino injustificadamente en los asuntos ajenos y asesinó soldados o policías inocentes. El que para
la oposición era un combatiente heroico, para el gobierno, en cambio, era un mercenario.
Esas interpretaciones subjetivas son irreconciliables, así que lo más sensato es dejar que
convivan paralelamente las dos historias sin tratar de imponer una lectura única de unos hechos inmensamente complicados. Más que la creación de una discutible “comisión de la verdad”
es mejor estimular una absoluta libertad de prensa y de pensamiento para que cada cual cuente
la historia desde su perspectiva particular y ya se encargará la posteridad de sacar sus propias conclusiones.

Continuar al próximo capítulo: EL DESTINO DE LAS INSTITUCIONES Y DE LOS LOGROS