|
¿QUÉ OCURRIRÁ TRAS LA MUERTE DE FIDEL CASTRO?
CONVERSACIÓN EN LOS FUNERALES DEL COMANDANTE
Carlos Alberto Montaner
Número 1, 28 de enero de 2007
INTRODUCCIÓN
EL HEREDERO
TRES SOFISMAS Y UNA VERDAD OCULTA
LAS RAZONES DEL CAMBIO
LA ALTERNATIVA BOLIVARIANA
EL MODELO CHINO
¿CAMBIAR EN QUÉ DIRECCIÓN?
EL DESTINO DE LAS INSTITUCIONES Y DE LOS LOGROS
LA TRANSFORMACIÓN ECONÓMICA
|
EL DESTINO DE LAS
INSTITUCIONES Y LOS LOGROS
¿Qué pasaría, por ejemplo, con
las fuerzas armadas y los cuerpos policiales?
De acuerdo con la experiencia de
Europa del Este, de España, Chile, Argentina, Brasil,
Uruguay o Nicaragua
-lo
que da la medida de la amplitud del ejemplo-,
es que las instituciones militares pueden continuar
sirviendo a una sociedad que se ha acogido a la
democracia. En algunos países centroamericanos, para
viabilizar los procesos de paz, se facilitó el pase a
retiro de los oficiales que así lo solicitaron, y hasta
se les garantizó el pago de sus jubilaciones en divisas
cuando manifestaron su deseo de residir en el
extranjero. Cuba, obviamente, seguirá necesitando
cuerpos militares que garanticen el orden, eviten la
creación de mafias, combatan el narcotráfico
y otras
formas de delincuencia y protejan la soberanía nacional.
¿Y el sistema judicial?
Tendría que adaptarse al concepto
democrático de Estado de Derecho, si es eso lo que
decide
la ciudadanía. Eso quiere decir que los jueces
antiguos y nuevos deberán entender que las personas
tienen derechos naturales, y que las leyes deben
aplicarse sin tener en cuenta ideo-
logías o partidos,
porque todas las personas deben ser iguales ante la ley.
En algunos países del bloque del Este, y en España y
Portugal, se demostró que el Poder Judicial puede
transformarse radicalmente, entre otras razones porque
muchos de los abogados que servían al antiguo régimen
totalitario no estaban de acuerdo con la naturaleza de
su trabajo y abrazaron con entusiasmo la llegada de la
democracia.
¿Qué sucedería con el sector
educativo?
Lo mismo. Los profesores y maestros
dejarían de servir a una ideología y continuarían sus
carreras docentes, más dedicados a la enseñanza que a la
propaganda, mientras se abandonaría esa obscena consigna
de que “la Universidad es para los revolucionarios” y la
educación se abriría a la totalidad de la sociedad.
Sería conveniente, por supuesto, que la educación,
una
vez descentralizada, continuara siendo costeada por
medio de la recaudación del Estado
-
es
decir, pagada por todos porque se trata de una inversión
en el fomento del capital social-,
pero se enriquecería con la existencia paralela de
enseñanza privada que agregue un elemento
de competencia
y variedad.
En el terreno de la salud
El extendido sistema cubano de
salubridad debe continuar y mejorarse, dado que hoy se
encuentra en un terrible estado de penuria. Todos los
análisis de las percepciones de los cubanos así lo
indican. Es bueno recordar que ninguno de los países ex
comunistas ha desmantelado el sistema de salud creado
durante el periodo socialista. Lo han mejorado con la
democracia y la libertad económica porque las naciones
cuentan con más recursos para sostenerlo. Uno de los
mejores incentivos para propiciar los cambios es,
precisamente, poder sostener los “logros”
de la
revolución. El colectivismo y el totalitarismo no
generan suficiente riqueza para mantener buenos sistemas
de educación y salud. Es muy significativo que Fidel
Castro deba recurrir a la sanidad pública española para
aliviarse sus dolencias o que Alicia Alonso acuda al
extranjero
a operarse los ojos.
La cultura
Naturalmente, el Estado dejaría de
tener favoritos culturales escogidos por las afinidades
ideológicas. Sería la sociedad, libremente, la que
escogería qué libros desea leer o qué espectáculos u
obras de arte le resultan interesantes. En otras
palabras, en una Cuba verdaderamente libre
desaparecerían los comisarios que tanto daño le han
hecho a la
cultura cubana con su pernicioso fanatismo y
la odiosa censura.
Pero ¿no hay el peligro de una
involución en el campo de la igualdad racial?
Por supuesto que no. El mundo, y no
sólo Cuba, ha cambiado mucho en materia de integración
racial desde hace medio siglo a la fecha actual. Cuando
comenzó la revolución, todavía en Estados Unidos los
blancos y negros vivían en mundos apartes. Hoy
Condoleezza Rice es la Secretaria de Estado del país y
antes de ella ese cargo lo había ocupado el general
Colin Powell. Hoy un senador mestizo tiene una buena
posibilidad de convertirse en el próximo presidente
de
Estados Unidos. Ha sido muy conveniente que se acelerara
el proceso de integración racial
en Cuba, pero un cambio
hacia la democracia y la libertad sin duda puede
perfeccionarlo.
La población negra y mestiza cubana es
más pobre que la blanca, pero el gobierno no permite que
se hable de ello, con lo cual tiende a esconder y
perpetuar el problema. Lo mismo sucede con los presos
comunes: la inmensa mayoría son negros y mulatos, pero
el gobierno prefiere ignorar este incómodo dato. Un
gobierno democrático y libre, más preocupado por la
sustancia
y menos por la imagen, afrontaría estas
diferencias sin temores y sin exigirles a negros y
mestizos una determinada militancia en nombre de la
gratitud que supuestamente le deben a la dictadura por
haberles otorgado lo que les pertenece por derecho
propio.
Continuar al próximo capítulo:
LA TRANSFORMACIÓN ECONÓMICA |